Los
recién llegados eran obligados a entrar en unos
edificios especiales, donde se encontraban los
"baños" ("saunas"). Los presos tenían que
desnudarse totalmente, y no sólo les eran arrebatados
su ropa y sus objetos de valor, sino también su
dignidad. "Los peluqueros" les rapaban por
completo.
Esa desnudez y la pérdida del
cabello significaba una primera humillación, especialmente
para las mujeres.
Después de una corta ducha demasiado fría o demasiado caliente procedían a la desinfección mediante una lejía maloliente y de color azul verdosa.
La ropa del campo así como el restante equipamiento, en vez de serles entregados, les eran lanzados de cualquier manera a los presos.
El ingreso
en el campo se formalizaba con el registro de los presos en
los muy detallados archivos del campo. El tatuaje de un
número consecutivo del campo en el antebrazo
izquierdo representaba una especialidad del campo de
Auschwitz que se debía al número tan elevado
de presos.
El preso
tenía que coser ese mismo número en triángulo
("Winkel") cuyo color indicaba la
categoría del preso, a la altura del pecho, en el un lado
izquierdo de la ropa. Con ese número los presos perdían
su nombre y su individualidad.
Primero los presos eran alojados en el bloque de cuarentena. El período de cuarentena (como mucho 6 semanas) significaba para los presos el primer contacto con el brutal orden del día de un campo de concentración (maniobras, clases de canciones y expresiones alemanas). A cualquier hora podían ser reclutados para trabajos en el campo.
Debido al "shock del ingreso" la tasa de mortalidad era muy elevada en los tres primeros meses. Zdenka Fantlová describe el shock del ingreso de la siguiente manera: