Los presos
temían el ingreso en la enfermería, puesto que
tenían que contar con "la inyección letal",
incluso cuando sólo sufrían "una enfermedad
leve".
"La
inyección letal" significaba ser asesinado con una
inyección de fenol de 10 ccm, inyectada directamente
en el corazón. Las víctimas morían en
el acto. Con ese método de asesinato se empezó
en agosto de 1941. Las inyecciones de fenol en la
mayoría de los casos las administraban los sanitarios
Josef
Klehr y Herbert
Scherpe así como los
presos iniciados Alfred Stössel y Mieczyslaw Panszcyk.
Los presos al igual que los niños seleccionados para
la inyección letal tenían que presentarse en
el bloque 20 del campo central. Allí se les llamaba
de uno en uno y se les mandaba sentarse en una silla del
ambulatorio. Dos presos sujetaban las manos de las
víctimas, un tercero les vendaba los ojos. Acto
seguido, Klehr introducía la aguja en el
corazón y vaciaba la jeringuilla. Así
morían entre 30 y 60 personas a diario.