

Teóricamente el campo de cuarentena debía prevenir la extensión de enfermedades infecciosas en el campo. El verdadero objetivo de este campo consistía en quebrar del todo la resistencia interior de los "recién llegados", amedrentados y humillados. Nadie les explicaba cómo debían comportarse. Tampoco existía ningun reglamento escrito. A aquéllos que no podían o no querían aceptar esas nuevas condiciones de vida, se les golpeaba o incluso se les mataba a golpes. El equipamiento primitivo y el abarrotamiento de los alojamientos, la suciedad, la ausencia de instalaciones sanitarias así como el terror permanente tenían un efecto especialmente destructivo en la psique de los presos, sobre todo en la de aquéllos que pasaban su cuarentena en Birkenau, donde se encontraban las instalaciones para el exterminio en masa. Los recién llegados incluso recibían menos alimentos que los presos que llevaban más tiempo en el campo.
Los campos de cuarentena eran centros de una depauperación sistemática, en los que las SS llevaban a cabo una política de inanición programada. En realidad se trataba de zonas de exterminio dentro del campo de concentración.
Los pocos presos que eran puestos en libertad, también tenían que pasar por el campo de cuarentena. Si los médicos de las SS consideraban insuficiente la salud de estos presos, tenían que permanecer más tiempo en el campo de cuarentena. Si la salud de los presos no mejoraba, se les retenía allí. La mayoría de ellos no llegaron a ser puestos jamás en libertad.
