UNA EXCURSIÓN A AUSCHWITZ
UNA
EXCURSIÓN
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Un grupo de 45 estudiantes participó en una excursión a Auschwitz, organizada por el Departamento de Historia Social y de Economía de la Universidad de Linz, del 11 al 15 de mayo de 1994. El objeto de ese viaje era conocer el campo de concentración in situ. La elección recayó sobre Auschwitz, ya que es un fiel retrato de todos los demás campos de concentración y del genocidio.
Los
participantes fueron guiados por testigos oculares que
habían estado presos en el campo y que intentaron
relatarles los hechos tal como ellos los habían
vivido en el campo. A pesar de ello, los estudiantes se
dieron cuenta de que era prácticamente imposible
experimentar qué significa ver morir a un buen amigo
en el patíbulo junto al árbol de
Navidad.
Después de esas impresiones profundamente abrumadoras, algunos de los participantes en la excursión decidieron profundizar en esta temática para dar a conocer Auschwitz a otras personas. Así nació la idea de organizar una exposición.
Nadie intuía cuán dificil resultaría presentar esa temática "50 años después". La exposición, ¿debía reflejar los sentimientos e impresiones o debía ser una elaboración objetiva en la que se enumeraran los hechos? Las opiniones de los organizadores divergían. Unos defendieron que comprometerse en "los tiempos que corren" es terriblemente importante para no dejar caer en el olvido los actos de ese régimen que despreciaba al ser humano; mucho menos cuando hoy en día las personas comprometidas con los conciudadanos extranjeros y las minorías son atacadas y cuando cada vez se alzan más voces reclamando una mano dura para restablecer el orden en nuestra sociedad. Otros, por lo contrario, pensaron que este compromiso era superfluo y desagradable, incluso ignorando los sucesos del mundo actual. "Mejor sería enfrentarse a la violencia cercana que hurgar permanentemente en el pasado. Otros tampoco fueron mejores personas que Hitler, piénsese en Stalin, Mao, etc." Evadirse de nuevo de estos hechos, remitiendo constantemente a problemas actuales, que naturalmente no carecen de importancia, y el argumento de que Hitler sólo asesinara a 6 millones, mientras que Stalin asesinó a 20 millones de personas, de hecho facilita las cosas a los grupos radicales.
La eterna discusión respecto a la cifra real de los muertos en Auschwitz, la pregunta obscena de si los crematorios "técnicamente" hubieran sido capaces de quemar a tantas personas, la pregunta de si Hitler él solo lo había ordenado todo, la pregunta de ¿por qué los aliados no intervinieron antes, aunque sabían de Auschwitz?, deja un sabor de la manipulación de lo que resulta inconcebible. Los revisionistas están ahí. Incluso intentan demostrar "científicamente" de que todo lo referido a Auschwitz es una mentira; una pseudociencia que cada vez cuenta con más partidarios.