EL
DÍA A
DÍA -
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El número de presos en un barracón dependía del número total de presos en el campo.
En el campo de concentración de Auschwitz I (campo central), a los presos se los alojaba en antiguos cuarteles de ladrillo. Había 28 bloques. No todos estaban destinados a los presos.
En el campo
de concentración Auschwitz II (Birkenau) había
diferentes tipos de barracones - de ladrillo y de madera
(antiguos barracones-caballerizas con diminutos tragaluces).
Con excepción de dos ventanas abatibles, las
restantes 17 ventanas no se podían abrir. Cada barracón disponía de
dos pequeñas habitaciones (una para el decano, otra
servía para almacenar el pan) y 60 paredes
divisorias, entre las que se encontraban literas compuestas
por tres camastros respectivamente con un total de 180
plazas. Cuando
había muchos presos dormían 45 presos en vez
de 15 en cada una de las literas. En los barracones de
ladrillo los camastros estaban cubiertos con una fina capa
de paja. En los barracones de madera había sacos para
dormir; eran de papel y estaban rellenos de paja y viruta.
Además a los presos también se les entregaban
mantas.
En ninguno de los barracones de Birkenau había instalaciones sanitarias. La humedad, los tejados deteriorados y la paja sucia empeoraban todavía más esta situación.
Muy raras
veces los presos tenían la posibilidad de
bañarse. Tenían que desnudarse ya en los
barracones, y desnudos, - expuestos a la intemperie - eran
conducidos a empujones a los baños. Tenían que
hacer sus necesidades en letrinas primitivas y
desprotegidas. Varias decenas de miles de presos
disponían de muy pocas instalaciones
sanitarias.
El alojamiento y las condiciones sanitarias en el campo de concentración de Auschwitz III (Monowitz) y en los numerosos campos externos eran parecidos.